
Teenage fan club es una banda escocesa que se formó a mediados de los ochenta, tomo notoriedad en los noventa junto con otras bandas del denominado movimiento brit (por las Islas Británicas, origen de estos sujetos) y que su último disco fue lanzado durante el primer lustro de este siglo. Desconozco si siguen grabando.
Fue muy importante para mí encontrarlos porque los escuché en un momento donde tenía un bloqueo compositivo importante (es decir, no se me ocurría un joraca) y ellos me hicieron volver a apreciar la potencia y belleza que tiene un tema simple y bien estructurado.
Luego de estudiar algunos de sus trucos me largué a componer en ese sentido y hoy debo tener tirados media docena de temas al estilo “TFC”, es decir con tres o cuatro acordes como máximo.
En ese momento (2003-2004) estaba comenzando una nueva banda llamada Miles donde mis composiciones se caracterizarían por ese elemento: notas pocas, mayores y menores, no muy complicado, coros, palo y a la bolsa.
Si bien hoy en día disfruto elaborando estructuras un poco más complicadas y buscando el lugar adecuado a los acordes “raros”, siempre me gusta echar mano de esos temas que se hacen rápido, que no tienen demasiadas vueltas y que un estudiante de guitarra ayudado por los libritos de música puede interpretar sin tropiezos.
Este tema perteneció a esas inspiraciones iniciales luego de varias escuchas de Songs For Northern Britain, Grand Prix y, sobre todo, Howdy, todos discos de la banda que les mencionaba.
La letra no por ser corta y sencilla deja de ser menos filosófica, digamos. De hecho cuando uno está desesperado no debe tener demasiado para decir, ¿no es cierto?
Se grabaron algunas acústicas, un poco de pianito eléctrico y nada más. Simple. Es complicado ser simple. Quedó bueno.
Me pareció que era el tema adecuado para terminar el disco y más aún creo que proporciona el descanso que uno necesita luego de escuchar el tema anterior (Caer) donde te pueden matar las bombarderos y sus cargas.
Fue muy importante para mí encontrarlos porque los escuché en un momento donde tenía un bloqueo compositivo importante (es decir, no se me ocurría un joraca) y ellos me hicieron volver a apreciar la potencia y belleza que tiene un tema simple y bien estructurado.
Luego de estudiar algunos de sus trucos me largué a componer en ese sentido y hoy debo tener tirados media docena de temas al estilo “TFC”, es decir con tres o cuatro acordes como máximo.
En ese momento (2003-2004) estaba comenzando una nueva banda llamada Miles donde mis composiciones se caracterizarían por ese elemento: notas pocas, mayores y menores, no muy complicado, coros, palo y a la bolsa.
Si bien hoy en día disfruto elaborando estructuras un poco más complicadas y buscando el lugar adecuado a los acordes “raros”, siempre me gusta echar mano de esos temas que se hacen rápido, que no tienen demasiadas vueltas y que un estudiante de guitarra ayudado por los libritos de música puede interpretar sin tropiezos.
Este tema perteneció a esas inspiraciones iniciales luego de varias escuchas de Songs For Northern Britain, Grand Prix y, sobre todo, Howdy, todos discos de la banda que les mencionaba.
La letra no por ser corta y sencilla deja de ser menos filosófica, digamos. De hecho cuando uno está desesperado no debe tener demasiado para decir, ¿no es cierto?
Se grabaron algunas acústicas, un poco de pianito eléctrico y nada más. Simple. Es complicado ser simple. Quedó bueno.
Me pareció que era el tema adecuado para terminar el disco y más aún creo que proporciona el descanso que uno necesita luego de escuchar el tema anterior (Caer) donde te pueden matar las bombarderos y sus cargas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario